Hacia una metodología para proyectar el territorio

Capítulo en el libro: Atlas ADN 2019, Andino Pétreo – Quebrada de Humahuaca

ISBN: 978-987-86-3221-6

En el marco de la Ley de Educación Superior, las instituciones deben cumplir con tres roles: docencia, investigación y extensión. La docencia se encarga de la transmisión de conocimientos, pero es la investigación la que construye nuevos saberes que deben ser socializados para que sean compartidos por la comunidad extrauniversitaria.

En muchas ocasiones estas funciones se desarrollan de manera aislada, impidiendo necesarias retroalimentaciones. En lo específico de nuestra disciplina, los talleres de proyecto arquitectónico han mantenido un modo de transmisión del conocimiento en prácticas que podemos identificar desde la Edad Media. En ese momento, artistas y arquitectes se formaban en el taller como aprendices de un maestro. “La enseñanza era práctica y pasaba de generación en generación, lo que nos permite calificarla como tradicional” (VICENTE, 2006). El objetivo era conocer reglas para hacer objetos con ellas.

En el siglo XIX, las universidades alemanas incorporan la investigación dentro de sus ámbitos. Este paradigma fue adoptado por la Bauhaus entre otras escuelas referentes. Sin embargo, existen pocos casos de integración en la enseñanza de proyecto que se mantiene, en el fondo, fiel a sus orígenes medievales. El Taller Nación propone hacer un aporte a la integración de docencia, investigación y extensión, para formar profesionales atentos a la realidad donde se insertarán y donde promoverán activamente transformaciones sociales.

El programa ADN funciona como una especie de laboratorio de experimentación para la construcción de nuevas metodologías que promuevan estrategias de enseñanza-aprendizaje más abiertas y democráticas, que fomenten la producción de conocimientos.

Nos acercamos al lugar, en este caso la Quebrada de Humahuaca, no desde ideas preconcebidas, sino para aprender del sitio, de su gente, de aquelles que tienen la responsabilidad de tomar decisiones, de otres investigadores que han estado estudiando su realidad. Participan especialistas en antropología, geografía, agricultura, ruralidad, acceso a la tierra, patrimonio, provenientes del sector energético, del inmobiliario, del turístico, etc. siempre articulados por el proyecto arquitectónico entendido como forma de articular y construir conocimiento.

Llegamos para escuchar, para mirar, para develar conflictos. A partir de este acercamiento podemos construir una posición. El conocimiento se construye entre todes, colectivamente. La idea de red es fundamental en este caso. Cada universidad, cada cátedra, cada estudiante, aporta desde una mirada plural y federal.

Para que una producción sea calificada de científica tiene que cumplir con los criterios de objetividad (replicabilidad), confiabilidad (calidad) y validez (posibilidad de generalizar los resultados y capacidad de transferencia). En este sentido, desde el Programa ADN, intentamos definir las herramientas para poder alcanzar estas condiciones desde una perspectiva propia.

Roberto Fernández (2013) dice que “en una dimensión que llamaríamos preproyectual, la observación analítica y crítica de la naturaleza es condición inicial y básica del entendimiento del locus y motor principal de una capacidad de transformación (proyectual) al menos compatible con la condición del sitio.”

La separación de naturaleza y cultura implicó durante mucho tiempo la división de ciencias que las estudiaban lo cual impedía trabajar de manera integral problemáticas como las del proyecto arquitectónico, urbano y territorial. La concepción de sistema se enriquece desde la ecología que plantea la noción de ecosistema, definido como el entramado de relaciones entre seres vivos y elementos inertes, que forma un conjunto de una complejidad superior a la mera suma de sus partes.

También la noción de “paisaje” fue una herramienta útil a la hora de abordar el proyecto. Rosario Assunto (1973) lo define como “unidad de historia y de naturaleza: la naturaleza que toma forma asimilando a la historia por la cual se deja modelar; la historia que, uniéndose a la naturaleza, se hace contenido de las formas que ella misma ha dado a la naturaleza”.

A diferencia de otros países cuyos territorios son altamente antropizados, en nuestro país, la presencia de lo natural es un rasgo significativo que interactúa con lo cultural. Una metodología de investigación del territorio debe considerar la capacidad de reconocer y transcribir correctamente los caracteres constitutivos y constantes de configuración.

Las regiones geoculturales, noción proveniente de la geografía y de la antropología, se constituyen en una fuente de conocimientos específicos para el proyecto, reconociendo actores locales e impactos externos. El modelo se convierte en el instrumento capaz de contener en sí mismo el antagonismo entre proyecto y análisis. Se trata de buscar el código genético a través del trabajo de campo que permite extraer las inteligencias inherentes y específicas del sitio. En la instancia de trabajo de campo que realizamos nos centramos en la construcción de un corpus preproyectual, multidisciplinar y participativo que servirá para orientar la práctica del proyecto. Estimamos que en un futuro la información, documentada en este dossier, podría servir como un insumo para los proyectos de los estudiantes de las distintas universidades de la red y para las operaciones urbanas y territoriales que podrían llevar adelante las oficinas técnicas locales. El recorrido que realizaremos por las distintas regiones geoculturales permitirá poner en relación las distintas estrategias de acción para cada lugar.

Este programa da la posibilidad de vincular las diferentes miradas, locales y externas, las distintas generaciones, las personas integrantes del ámbito académico con el de la investigación. Se trata de un aporte innovador a la enseñanza de la arquitectura. De este modo, las Universidades asumen el rol, no solo de transmitir conocimientos sino también de liderar su producción.

La convivencia de una intensa semana en un sitio, compartiendo actividades resulta sumamente enriquecedora. En el campo académico, interesa que la Universidad salga al territorio, que entienda al país como un edificio que proyectamos entre todos. Significa comprometer a quienes están en proceso de aprendizaje a tener una mirada amplia, inclusiva y federal. Avanzamos hacia una metodología para proyectar el territorio.

Dra. Arq. Inés Moisset, CONICET y Taller Nación

BIBLIOGRAFIA

ASSUNTO, R. (1973). Il paesaggio e l’estetica: arte, critica e filosofia. Napoli: Giannini Editore.
FERNANDEZ, R. (2013). Inteligencia proyectual: Un manual de investigación en arquitectura . Buenos Aires: Teseo.
VICENTE, S. (2006). Arte y parte. La controvertida cuestión de la investigación artística. En R. GOTTHELF, La investigación desde sus protagonistas. Senderos y estrategias (págs. 191-206). Mendoza: Ediunc